Pareciera estar llena de dudas, la premisa que vaticina que Enrique Peña Nieto se convertirá en el segundo presidente mexiquense en la historia del país. Aunque se le atribuye a Adolfo López Mateos oriundez en el municipio de Atizapán de Zaragoza, existen muchas incógnitas sobre su tierra natal, que muchos historiadores adjudican a Guatemala. Es decir, el célebre «mexiquense» que se presume como un presidente ejemplar ni siquiera habría nacido en México, sino en el extranjero.
Por lo que hace a Peña Nieto, su madre Socorro Nieto ha reconocido públicamente que Enrique nació en la ciudad de México, y por una cuestión de facilidad se le registró en Atlacomulco, atribuyéndole éste como su ciudad natal. Por lo que aun cuando Enrique Peña se convirtiera en Presidente de la República se tratará de un defeño adoptado atlacomulquense quien ocupará la residencia oficial de Los Pinos a partir del próximo mes de diciembre. Entonces ¿dónde están los mexiquenses?
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Peña Nieto no ocultó sus grandes afectos en su visita por Atlacomulco. Ana Lilia Herrera y María Elena Barrera –candidatas al Senado de la República- robaron cámara en la escena proselitista. A los aspirantes a diputados federales, locales y alcaldes de la zona norte los saludó por cortesía, pero sin mucho apapacho. A Eruviel le reconoció como el primer priísta, y con ello dejó en claro que el resultado del 1 de julio depende de él. Raúl Domínguez pasó desapercibido.
El que requiere un mapa del Estado es Miguel Sámano Peralta. Literalmente se “colgó” de la visita de Peña Nieto para colocar lonas de su propaganda en edificios aledaños al mitin del candidato presidencial, donde también estaban anuncios de Fidel Almanza y José Rangel, quienes sí buscan cargos por esta tierra. Y es aquí donde la autoridad electoral permanece incólume, inerte, inactiva y omisa frente a quien se anuncia fuera de su municipio o distrito.
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Ayer se demostró que la apuesta de Andrés Manuel López Obrador es mantener el registro del PT a nivel nacional. Para que un partido político conserve el mismo, se estima una votación necesaria de 3 millones de votos, donde el Distrito Federal podría resultar clave para el Partido del Trabajo. No fue gratuito, ni casual que ayer en el segundo debate entre los candidatos capitalinos, Miguel Ángel Mancera se presentara con corbata roja, color identificado con los petistas.
Dados los porcentajes que muestran las encuestas en la elección del Distrito Federal, no es irreal pensar que el PRD alcance la primera posición electoral, seguido del Partido del Trabajo. Muy relegados el PRI y el PAN pelearán el tercer y cuarto puesto. El PT tendrá asegurado su registro derivado del clientelismo electoral que las tribus lopezobradoristas ya preparan en la capital del país, aunque en el resto del país no sea tan bien aceptado. Esa es la ley electoral.